La despedida de Orange Is The New Black

Uno de los primeros shows originales de Netflix ha llegado a su fin. El pasado 26 de julio, después de 6 años desde su primera emisión, la plataforma liberó la séptima, y última, temporada de Orange Is The New Black.
Inicialmente, la serie estaba enfocada en contar las experiencias de Piper Chapman (personaje inspirado en Piper Kerman) durante los 18 meses que estuvo en una prisión de mujeres en Litchfield, New York. Sin embargo, dado su éxito y el potencial narrativo que tenía, se transformó, siendo cada vez una producción más ambiciosa, con un elenco amplio y abordando cuestiones sensibles como las dinámicas del sistema penal norteamericano, la brutalidad policial, la deshumanización al interior de las cárceles, el racismo y la xenofobia en la coyuntura política actual.
OITNB logró mezclar de manera inteligente la comedia y el drama, que casi siempre se dosificaron de manera adecuada. Otros aciertos fueron su elenco coral, el desplazamiento del protagonismo original de Piper hacia otras de sus compañeras de reparto y los flashbacks que son testimonio de las circunstancias en las que las reclusas cometieron sus crímenes o tuvieron experiencias definitivas en sus vidas.
Como es entendible en un programa de televisión, y más aún en uno que ha estado un lustro al aire, no todas las temporadas tienen la misma calidad ni logran atrapar por igual. Para mí las mejores son la 1 (da a conocer este universo), la 2 (logra mostrar que es una apuesta grande que va más allá de Piper), la 6 y la 7 (cierran con acierto las líneas narrativas de un par de decenas de personajes). El final de la temporada 4 tiene la escena más dolorosa de los 91 episodios y por otra parte la quinta entrega fue la menos agradable y menos decepcionante, aunque sus efectos son importantes para el cierre de la serie.
El final de OITNB puede a simple vista ser desesperanzador: el mundo está jodido y mucho. Pero hay que matizarlo, aunque así sea, la vida hay que vivirla, disfrutar de las victorias, no importa si son pequeñas, cometer errores, enmendarlos, tratar de hacerlo mejor, reparar a nuestras víctimas, permitirnos perdonar.
Orange Is The New Black es un buen retrato de la vida, uno se puede reír a carcajadas y un par minutos después puede estar llorando. La vida se trata de equilibrar esas emociones y de superar lo que nos aprisiona, que no son siempre los barrotes de una cárcel.


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