¡Shazam!

Los que me conocen saben que en cuestión de películas de superhéroes hago parte del Team Marvel. Además, aunque reconozco que DC/Warner tiene el potencial de explotar grandes personajes, ha tomado malas decisiones creativas en la construcción de su universo cinematográfico. No obstante, ha tenido aciertos, de los cuales el más reciente es la película que le da título a esta reseña.
¡Shazam! triunfa al aplicar una fórmula con la que Guardianes de la Galaxia (Marvel Studios, 2014) y Deadpool (20th Century Fox, 2016) ya habían sido exitosas. DC/Warner la había intentado con Escuadrón Suicida (2016), pero la cinta no estuvo a la altura de las expectativas de espectadores y críticos.
La fórmula de la que hablo incluye entre sus elementos característicos: la ridiculización de los personajes, la estridencia en el vestuario y a veces en los escenarios, diálogos grandilocuentes pero graciosos, exageración de las situaciones y en fin, una burla abierta y mordaz al género mismo de los superhérores.
Por supuesto que hay diferencias entre estas tres películas. En Guardianes, un ingrediente diferenciador es la música (de los ochenta) casi como un elemento inherente a la narración y por otra parte, la ruptura de la cuarta pared en Deadpool alcanza un nivel épico. En el caso de ¡Shazam! es evidente una curiosa construcción del héroe: como si no fuera suficiente con ser adolescente, Billy Batson recibe de repente poderes extraordinarios que vienen empaquetados en un cuerpo musculoso que él no sabe como "conducir". Es en ese contexto en el que surgen situaciones hilarantes: descubrir sus habilidades, aprender a dominarlas, divertirse y presumir, pero también descubrir que implican una gran responsabilidad.
Para finalizar, me gustaría resaltar que he encontrado otra conexión entre estas tres películas: amar y ser amado (apreciado) es crucial para alcanzar el potencial propio y vencer al villano (adversidad) de turno. Deadpool vive ese amor con su novia Vanessa, los guardianes son un equipo de cinco desadaptados por el que nadie habría apostado para derrotar a Ronan y Billy/Shazam encuentra en su aventura una familia que lo respalda.

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