lunes, noviembre 02, 2009

Verdaderos Negativos

Hay muchas cosas que me indignan, igual que a cada uno de los que lean este blog, al menos eso es lo que imagino. Pero en mi caso en particular, existe algo que me molesta muchísimo y es cuando aquellas personas que juraron a la patria y a dios proteger a la población civil, la atacan, violentan sus derechos, torturan y asesinan para satisfacer intereses oscuros. Ninguna forma de violencia es justificable, pero viendo las cosas desde mi punto de vista la violencia ejercida por parte de las fuerzas militares y la policía son doblemente atroces.

Ahora bien, este tipo de acciones no son propias de la historia reciente del país; el fenómeno denominado limpieza social existe desde hace mucho tiempo en nuestras ciudades y pueblos y fue ejercido tanto por grupos ilegales como por integrantes de algunos cuerpos del Estado que en muchos casos actuaban de manera aislada. Entonces, ¿qué es lo que hace diferente lo que sucedía antes con lo que pasa ahora?. Yo tengo mi propia respuesta.

Lo que sucedió en estos años fue que una doctrina guerrerista se convirtió en política de Estado. El Presidente Álvaro Uribe estimuló el surgimiento de prácticas en las que importan los resultados de las acciones militares y/o policiales para obtener incentivos, recompensas, ascensos. Eso es algo que no puede negar ni el mas ferviente furibista. La Seguridad Democrática es una política de Estado, y con los beneficios que ha traído viajar seguro por las carreteras y poder pasear también desembocó en cosas tan horrorosas como los mal llamados Falsos positivos, que se denominan así desde cuando el año pasado se desató el escándalo cuando la Secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López Obregón, denunció lo que pasaba en Soacha.

Algunos de ustedes dirán: "... pero bueno, eran muchachos pobres, seguramente andaban en malos pasos ..." y llegarán con sus argumentos a la feliz conclusión de que su muerte fue un gran servicio a la sociedad. ¿Por qué creo eso? Porque esta sociedad ha pasado de horrorizarse, a aceptarlo todo (la corrupción y los crímenes de Estado, entre otros) con claro y descarado estoicismo.

Para contradecir al menos con un ejemplo la condición de las personas que algunos elementos del ejército se llevaron de Soacha y asesinaron en Norte de Santander está la historia de Fair Leonardo Porras. A mediados de 2008, el cuerpo de Fair apareció en una fosa común en Ocaña; el ejército lo acusaba de ser jefe de un bloque de una organización narcoterrorista. Era un peligroso criminal seguramente. Pero, qué dirían si les contara que él tenía 26 años, pero su personalidad era la de un niño de 9 a causa de una discapacidad intelectual del 53% provocada por una meningitis. Días antes de que apareciera el cadáver, Fair hacia mandados en su barrio en Soacha a gran distancia de Ocaña. Saquen sus propias conclusiones.

Luz Marina Bernal, madre de Fair, con una foto de su hijo (EL ESPECTADOR).

Es por todo lo que he dicho, que aborrezco estas ejecuciones cometidos por las fuerzas armadas o la policía, para mi no son Falsos Positivos, son Verdaderos Negativos que hablan de la barbarie en la que vivimos y que de alguna manera está justificada por los altos intereses del Estado.